Con horror observamos la muerte de dos ciudadanos uno haitiano y otro dominicano en estos días. La sociedad consciente de nuestro país ha visto asombrado estos hechos. El mismo provocó una reacción de la cancillería haitiana y de la dominicana. Con cierto nivel de desproporción por parte la haitiana. Hablo primero e investigó despúes.
Para comenzar a entender el poder mediatico de ciertos grupos por acontecimientos como este vale la pena recordar lo siguiente: En los alrededores de la provincia Dajabón hace unos años se desató una brutal cacería de brujas por la muerte de una hacendado dominicano de parte de un haitiano. Vimos como decenas de familias haitianas que nada tenían que ver con el asunto fueron hostigadas y con sus casas destruidas fueron prácticamente obligadas a huir hacia Haití. Inmediatamente esto paso, los grupos y grupúsculos pro haitianos se despacharon a sus anchas tanto en el país como en el exterior. Porque traigo esto a colación, porque tal y como pasó aquella vez parece sucederá ahora. Se hablara de la decapitación del ciudadano haitiano pero no del ciudadano dominicano. Situación esta que, tal vez sin querer, provoque que más dominicanos adversen a los haitianos.
No es novedad el hecho de que por muchísimas razones históricas nuestros pueblos han sido marcados por la distancia entre ambos. En muchos casos los gobiernos que hemos tenido han incentivado este anti haitianismo y por el bajo nivel educativo de nuestro pueblo, con poco nivel para discernir o analizar un hecho en todas sus dimensiones, han acatado fielmente estas directrices.
En cambio existen grupos de personas que pueden analizar más o menos fríamente estos acontecimientos y emitir opiniones con cierta base. Dentro de estos grupos tenemos a los pro haitinaos y a los anti haitianos. En unos y otros están los extremistas, los conscientes, los nobles, los estúpidos y los tontos útiles. Pero no vamos a analizar la composición de estos grupos sino la forma de abordar cualquier inconveniente entre un ciudadano dominicano y ciudadano haitiano.
Se olvidan, adrede, que en una pequeña isla existen dos pueblos con culturas diferentes y pobres, con cantidad de población similar, lo que podría ser un indicativo de que un lado se puede “comer” al otro. Intentan compara la situación migratoria de los haitianos con la de los dominicanos. Pero dejan de lado que los países hacían donde viajan los dominicanos son , en su mayoría, del primero mundo y con cantidad de población varias veces superior en número al pueblo dominicano en su conjunto. Es decir que estos países pueden acoger a todo nuestros pueblos y permanecerían sin cambios notables en sus estructuras sociales. No así en nuestro caso con nuestro vecino de al lado.
Penosamente hemos observado cómo algunos hacen análisis sicológico y sociológico sobre lo acontecido y del porque es más detestable la muerte al haitiano que la muerte del dominicano. La muerte del primero, indican, fue con saña, planificación y alevosía, alegan, la muerte del segundo fue producto de un pleito que degenero en un hecho sangriento.
Por el amor de Dios, ambos hechos son muertes y por análisis como este los que se mantienen neutral, en relación a los grupos que anteriormente mencionamos, lo que hacen es irse para el grupo de los anti haitianos porque, quizás sin analizar mucho, oyen o leen que la muerte del haitiano fue producto de la irracionalidad de un pueblo xenófobo.
Ah! pero la muerte del dominicano vale menos?. En un mundo cristiano ambas muertes deben ser aborrecidas al mismo nivel. No se debe de insertar mas veneno en un cuerpo cuando ya esté copado del mismo.
Por razones históricas los dominicanos son sensibles al tema haitiano y muchos no pierden la oportunidad para demostrarlo de la manera más brutal posible pero, tampoco podemos alimentar estos problemas pretendiendo que con posturas liberales o de avanzada se cargue todo el dado a un solo lado.
El muerto dominicano no vale? pues claro que sí. Que las autoridades no cumplieron con su deber? eso es obvio y es por ahí por donde se debió hacer énfasis en el análisis y no en pretender ser mas condescendientes de la cuenta, que para esa condescendencia ya existen cientos de ONG.