Podríamos utilizar algunos interesantes adjetivos para calificar ciertos argumentos risibles que, como muestra de coherencia, nos aportan algunos círculos intelectuales dominicanos.
Inspirados mas por odio que por verdaderas razones de peso, algunos grupusculos de intelectuales dominicanos intentan tergiversar la realidad y hacernos creer que somos estúpidos.
Observamos con “ternura” como definen ciertos eventos para hacer creer que realmente sus conclusiones sobre la realidad actual es fruto de un verdadero acto de profundo pensamiento social y político.
Nada que ver. Sus conexiones, frustraciones y fracasos los definen de la mejor manera posible. Pretenden hacer creer que su visión horizontal de la época actual es lo mas parecido a la verdad. No saben o se hacen los que “no saben leer“, que este es un tiempo dominado por elementos que provocan cambios rápidos y esto no ha permitido definir claramente cual es el camino a seguir o a combatir.
Dejamos atrás los combativos años 60 y 70, así como la perdída década de los 80. Estamos en una era marcada por la tecnología que hace un tanto complicado marcar ciertas rutas.
Hoy el poder se posee por razones muy diferentes a las décadas ya mencionadas.
Es una pena que “por no saber leer” estos intelectuales se hayan quedado atrapados en sus propias telarañas de mentiras.